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Conclusiones sobre RSE en Pymes

Gestionar una pyme en el marco de la RSE implica tener en cuenta un concepto aún bastante desconocido por muchas empresas. Por este motivo, integrarlo en el modelo de negocio significa llevar a cabo un proceso en el cual deben participar tanto la gerencia de la organización como los trabajadores de menor nivel jerárquico. 

Por otro lado, es necesario mantener el diálogo de manera continuada con los distintos públicos de interés externos de manera tal de generar un proceso de retroalimentación para nutrir las metas y aspiraciones de la organización.

Claramente, es un proceso complejo, que incorpora una gran cantidad de elementos de evaluación e implica la adopción de prácticas que en ocasiones son difíciles de aplicar, o en el algunos casos, desconocidas. Es decir, involucra cambios importantes a nivel organizacional, por lo cual el liderazgo y la visión de los gerentes o propietarios son muy importantes. 
Igualmente, estamos ante un escenario en el cual las pymes están avanzando hacia un desarrollo de políticas de responsabilidad en el entorno externo e interno pero todavía falta educar y comunicar el concepto y sus posibles beneficios. 

Además, es de suma importancia comprender que las empresas y la sociedad en su conjunto son interdependientes. Las empresas dependen de sociedades sanas y viceversa. Se debe buscar el beneficio compartido. 

Para ello, se deben identificar cuáles son los puntos de convergencia, de manera tal que las distintas decisiones estratégicas y políticas sociales beneficien a ambas partes. 
Es evidente que ninguna pyme puede resolver todos los problemas que se presenten, y las razones son varias, entre ellas, la falta de recursos. 

Por este motivo, sería conveniente seleccionar solo aquellos problemas que convergen con el negocio, y analizar por qué se presentan como una oportunidad. Analizar aquellos sobre los cuales la organización puede tener un máximo impacto. 

Dicho lo anterior, parecería que para implementar políticas de RSE en las pymes, es menester pensar a largo plazo. En mi opinión, aquí está una de las claves para determinar la conveniencia o no de la implementación de políticas de RSE en las pymes: enfocarse en el largo plazo, y determinar cuáles son los problemas más importantes. 

Ambas premisas, deben ser tenidas en cuenta en la determinación de la misión y visión. De esta manera, se crea esa misión tan buscada que incorpora no sólo cuestiones económicas sino que además integra otros aspectos, vinculados con la manera en que la empresa se compromete en el largo plazo, tanto con sus empleados como con la comunidad y el cuidado del medioambiente, creando un marco que orientará el quehacer cotidiano y futuro de la empresa bajo los principios de RSE.


Implementación de la RSE en las Pymes

A modo de ejemplo les dejo unos posibles pasos para la implementación de la RSE en las pymes. Seguramente diferirá según la empresa en la cual se quiera implementar éste conjunto de políticas y practicas; pero me parece interesante dejar un marco teórico para su implementación.

En la primera fase, se deben identificar y evaluar las responsabilidades sociales que la empresa desea abordar. Acto seguido deben ser incluidas en la declaración de la misión, visión y valores de la organización. Aquí es necesario que los grupos de interés de la empresa tengan conocimiento de los valores y principios éticos sobre los que se sustenta la actividad empresarial. Para ello, es imprescindible que la organización lleve a cabo un proceso de difusión, que tenga como destinatario final estos grupos. 

En la segunda fase, ya con la intervención de especialistas en la materia y partiendo de los resultados de la evaluación, habría que considerar los aspectos técnicos de cada una de las distintas necesidades, el diseño del sistema de datos y la preparación de todos los sistemas de información, factores determinantes para poder elaborar un programa de trabajo. La dirección podría completar las propuestas de los especialistas de acuerdo a las políticas y estrategias empresariales. 

En una tercera fase, la dirección debería involucrarse lo necesario como para lograr el compromiso de toda la organización generando nuevas expectativas. Además, la dirección debe reunirse en forma periódica para tratar exclusivamente estos temas. 

Para terminar, es muy importante que en el nivel estratégico de las pymes, al momento del diseño de la estrategia para el desarrollo de la RSE, se preste especial atención a los siguientes aspectos:

· La cultura organizacional: Incluye las tradiciones, costumbres y los valores compartidos. Es necesario fomentar un clima de respeto hacia los valores sociales y hacia los legítimos intereses de los grupos de interés. Entre ellos se incluyen manifestar un verdadero compromiso personal al máximo nivel con acciones concretas de preocupación social y organización de programas de formación para todos los miembros de la organización. Sin embargo, ello implica un cambio, el cual “pondrá en tensión la forma de entender lo que hacemos y como nos constituimos en quienes somos. Todo cambio resulta complejo porque pone en tensión la identidad. Intervenir sobre la cultura es trabajar con la identidad. Es decir, ¿Cómo construir condiciones culturales que nos permita superarnos en relación como somos, pero que al mismo tiempo nos permita vivir la experiencia de continuidad en quiénes somos? En efecto, quien no toma activamente la responsabilidad por conducir el cambio, inevitablemente se trasformará pero no en la forma deseada” 

· Realizar un seguimiento y control: Es importante contar con criterios claros y transparentes de evaluación de las acciones de RSE. Precisamente, ante las indefiniciones existentes y los difusos límites de su alcance, es menester poder razonar y justificar las acciones emprendidas en pos del beneficio común.


Las Organizaciones: Permeables por naturaleza

Las Organizaciones: Permeables por NaturalezaResulta indudable la interconexión existente entre todas estas dimensiones del quehacer humano, y con ello la noción de que ninguna organización actúa de forma individual y aislada. La concepción sistémica subyace hoy en la construcción del mundo moderno de modo más palpable que nunca. 

Todos los actores se desenvuelven en constante vínculo y relación unos con otros, en mayor o menor medida. Se desdibujan las jerarquías, las regiones geográficas, las ideologías políticas, las filosofías económicas y las creencias culturales. 

Todos se encuentran inmersos en un mismo mundo, un mundo que a merced de las diferentes oportunidades, capacidades y formas de gestión, determina diversas realidades desiguales y dispares.

Queda claro que los entornos en los que las organizaciones se desarrollan influyen, con mayor o menor impacto, en sus posibilidades de generar productividad y beneficios. También es real el hecho de que la complejidad de situaciones y perspectivas que se vislumbran a diario, conjuntamente con recursos escasos, hace que los gobiernos no puedan atender a todas las necesidades requeridas por la comunidad.

A nivel macro, se observa una inmensa deuda pendiente de parte de los actores que conforman la comunidad internacional, para concebir espacios que, sustentados en programas estratégicos y planes operativos, posibiliten generar los mecanismos y las condiciones que favorezcan un desarrollo más sustentable de las sociedades. Un esquema con reglas de juego claras, regulaciones realistas y consensuadas y convencimiento político que aúne los esfuerzos de los diversos espectros de pensamiento en pos de un horizonte de progreso más inclusivo y justo.

Las Organizaciones: Permeables por NaturalezaEn lo que respecta, al ámbito regional, resulta notorio el grado de aceptación y proliferación de esquemas de integración que se han venido suscitando en las últimas décadas en todas las latitudes, habida cuenta de las potencialidades emergentes de dichos procesos y de los resultados visibles en lo que respecta a asociaciones que aporten valor y sinergia, principalmente a nivel económico, aunque también en lo político. Los resultados vislumbrados dan cuenta de lo beneficioso de estas decisiones en aquellos bloques donde las iniciativas se han tomado con compromiso y voluntad.

En este esquema deductivo, las esferas nacionales y locales resultan ser las más cercanas a la realidad inmediata, y por lo tanto las de mayor atención y foco en las decisiones que atañen. Esta última se cataloga como la más factible de ser modificada y transformada. Y es allí donde se debe centrar el abordaje de la Responsabilidad Social, el cual no concierne de modo exclusivo a las empresas con propósitos de lucro sino que involucra a todas las entidades e instituciones que conforman la comunidad. Precisando en el análisis micro, cabe señalar, entonces, que el vigor de una organización se basa en el equilibrio y la integración coherente, deliberada y sistemática de una serie de elementos, cuyo accionar conjunto, resulta necesario para garantizar la eficiencia y excelencia de los procesos que hacen a la esencia de la actividad, cualquiera sea el objetivo perseguido por la misma. La presencia de estos elementos debe darse independientemente del tamaño y estructura que tenga la empresa en cuestión.

Haciendo las salvedades que implica reducir lo basto de los contenidos que involucra adentrarse en el estudio de las organizaciones, puede llegar a englobarse todo lo anterior dentro de lo que se denomina “Estrategia”, la cual necesariamente para resultar eficiente requiere de plasmarse en lineamientos que devengan de una visión claramente explícita y consistente con la actividad a desarrollar.

Esta delimitación de políticas requiere inexorablemente de un proceso sistemático que posibilite definir, valorar, seleccionar, concensuar, internalizar e implementar aquellas decisiones y acciones que generen valor, para permitir la expansión y el crecimiento sobre bases sólidas y con un horizonte de planificación coherente, acorde a las realidades del contexto y del sector en el cual se desenvuelve la organización.

Escapa a los propósitos esbozados para este post el poder ahondar en los contenidos de la administración estratégica y de gestión, pero, sin lugar a dudas, centrándose en la actividad internacional que es el eje de este abordaje, todos estos aspectos resultan imprescindibles, más aún que en el ámbito local o doméstico, puesto que adentrarse en este nuevo espacio requiere tener en cuenta un cúmulo de dimensiones adicionales y con una mayor complejidad en lo que respecta a su análisis y consideración.

Es por ello que toda decisión trascendental requiere de consensos y análisis que posibiliten desplegar los recursos económicos, financieros, temporales, técnicos y humanos necesarios para llevarla a la práctica, en el marco de un programa general de acuerdos y deliberaciones respecto del rumbo deseado por la firma. 

No sólo se deben percibir las modificaciones que se dan a nivel interno sino que, hoy en día, más que nunca es preciso e imperioso perfilar y observar con detenimiento, en la medida de lo posible, las acciones emprendidas por la competencia o empresas conexas, a fin de monitorear el rumbo y las tendencias propias de la actividad que se lleva a cabo.


Articulo escrito por:

Alejandro CristaldoAlejandro Cristaldo: Responsable de Logística y Relaciones Institucionales en Los Portales SRL Maestrando en Comercio y Finanzas Internacionales en IL3 - Universitat de Barcelona (UB). Colaborador Cátedras de Comercialización Internacional y Comercio Exterior - FCE - UNL Seguilo en Twitter 


ESTADO ACTUAL EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA FILOSOFÍA DE RESPONSABILIDAD SOCIAL: AVANCES Y PENDIENTES EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA AGENDA SOCIAL

El hecho de que la Responsabilidad Social se instale en la agenda pública y en las estrategias empresariales, implica incorporar una serie de elementos, conceptos, prácticas e instrumental necesario para hacer factible la consolidación de un esquema de conducción y gerenciamiento acorde a las nuevas implicancias de los tiempos actuales.

El abanico de posibilidades que genera es innumerable y lo aconsejable es trabajarlas en el marco de la propia visión de la organización, acorde a su cultura, sus prácticas y sus objetivos.
RSE

Al irrumpir como una filosofía de carácter amplio, abarcativa de todas las áreas y funciones empresariales, ello determina que todas las organizaciones están llamadas a incorporar estas nociones y reconvertir su propia dinámica, haciendo sopesar la dimensión social por medio de una participación activa y comprometida con su entorno.
Bajo esta perspectiva, aquellas empresas y entidades cuyo ámbito presenta, directa o indirectamente, relación con la internacionalización de bienes y servicios, o con políticas y planes de acción destinados a mejorar, fortalecer y/o incentivar la posición comparativa y la competitividad de las mismas, ponderando las fortalezas internas, reconvirtiendo las propias debilidades y analizando cuáles son las variables contextuales que posibilitan capitalizar las oportunidades y prevenir o minimizar los obstáculos y amenazas, debieran tener en consideración todo lo que respecta en cuanto refiere a Responsabilidad Social. 

En ese sentido, la gestión social emerge actualmente como el nuevo paradigma de la administración, por lo que quienes puedan autogestionarlo, convencidos de su aporte al desarrollo sustentable, estarán en condiciones de combinar una oportunidad externa con una fortaleza interna que favorezca las sinergias necesarias para convertirse en un factor clave e indiscutible de competitividad a escala global.

Aún restan profundizar numerosas cuestiones en relación al accionar responsable de las organizaciones bajo la premisa de un nuevo rol que deben asumir más proactivo y protagónico en el siglo XXI. No obstante ello, se evidencian importantes logros en lo que refiere a información, concientización y actuación en prácticas que mejoren las condiciones tanto internas como las del entorno inmediato de las empresas, buscando siempre generar valor agregado con su implementación, apostando a un nuevo dimensionamiento de lo social.

Entre estos avances existen múltiples iniciativas que atañen, en mayor o menor medida, a aquellas empresas que operan a nivel internacional, sean Multinacionales o Pymes, sean en cuanto a gran parte de proceso de producción o suministro, o en porcentajes mínimos.

Sin lugar a dudas, aquellas que poseen presencia a escala global, por lo general en su mayoría, presentan programas de Responsabilidad Social habida cuenta de varios factores como ser la inclusión de dicha filosofía en las estrategias de largo plazo, las exigencias internacionales que actualmente requieren de desarrollar prácticas en dicho sentido, sumado a las bondades que ello otorga en materia de prestigio de marca y a la mayor disponibilidad de recursos para llevar a cabo proyectos más ambiciosos.

Pero debe quedar en claro que el componente económico no resulta ser un determinante excluyente a la hora de asumir este filosofía de compromiso con el medio. Así, las alternativas son tan amplias que se pueden realizar acciones muy fructíferas sin derrochar recursos.
En consecuencia, el talento, la innovación y la creatividad son herramientas y habilidades fundamentales para encarar esta nueva visión que paulatinamente se está instalando en todos los ámbitos de actuación institucionales.





Articulo escrito por:

Alejandro CristaldoAlejandro Cristaldo: Responsable de Logística y Relaciones Institucionales en Los Portales SRL Maestrando en Comercio y Finanzas Internacionales en IL3 - Universitat de Barcelona (UB). Colaborador Cátedras de Comercialización Internacional y Comercio Exterior - FCE - UNL Seguilo en Twitter

Gracias Alejandro por tu Aporte. 


La Responsabilidad Social Empresarial en las Pymes

La RSE es un concepto complejo por la variedad de temas que aborda (éticos, económicos, ambientales y sociales) y porque existen distintas visiones regionales sobre su definición y alcance. Ello es debido a que las perspectivas de cada país difieren de acuerdo con sus antecedentes culturales y políticos, su nivel de desarrollo económico y social, y con la concepción prevaleciente sobre cuál debe de ser el papel de la empresa en el desarrollo, frente al correspondiente Estado y a la sociedad en general.

El siglo XXI trae consigo un resurgimiento de la responsabilidad social empresarial asistida por una serie de circunstancias o factores que han facilitado el imparable crecimiento de la conciencia social. Pero el mayor incentivo del renacimiento ha sido el interés secundado por organismos internacionales de carácter público (como ser:la Unión Europea) y privado.

Por lo tanto, en las últimas décadas, las empresas parecería que han dejado de ser un mero agente económico, convirtiéndose en un ente inserto en un entorno social y medioambiental con el cual interactúa.
La preocupación global porque las organizaciones respeten dimensiones sociales y medioambientales alcanzo el campo de la regulación a principios del 2009 por La Organización Internacional de Normalización (ISO) a través de la norma internacional ISO 26000,  la cual no será certificable y proveerá una guía práctica para ayudar a las organizaciones a abordar la responsabilidad social por el impacto de sus actividades.
Ahora bien, desde el punto de vista de las pymes,  se plantea la incorporación de políticas de RSE tanto en la definición del negocio, el establecimiento de la visión y metas, como en la determinación de los valores filosóficos de la organización.

Basta con preguntarnos por un lado, si las pymes determinan su razón de ser , los valores de su accionar y si conocen qué es ser  socialmente responsable; y por el otro, si conocen las ventajas de tales políticas y practicas.

La misión que se establezca para la empresa debe  incorporar no sólo su sentido en términos de emprendimiento económico sino que además integre valores, tales como calidad, eficiencia, transparencia, entre otros; todos ellos vinculados con las formas en la que la empresa se compromete tanto con sus empleados como con la comunidad y el cuidado al medioambiente.

Además sera necesario que en la determinación de los valores de la empresa se incluyan directrices que den cuenta del compromiso de la empresa hacia sus distintos públicos de interés distinguiendo con cuáles de ellos se comenzará, dado el alcance de la empresa, a planear una forma de relacionarse y de aplicar prácticas de RSE.

Unido a lo anterior, será conveniente una definición de la visión donde refleje los sueños que la empresa tiene. Debería incorporar aspiraciones relacionadas con su contribución al desarrollo sostenible, respondiendo a la pregunta ¿de qué manera la empresa, mediante su producto, contribuye al desarrollo de las personas y comunidad que afecta?

En mi opinión la adopción de políticas y practicas de RSE deben tener como fin la creación de una base que sustente la toma de decisiones relacionadas con el objetivo de contribuir por un lado, al desarrollo sostenible y, por el otro a la obtención de atributos intangibles para diferenciarse de la competencia. 

De este modo, se crea un marco que orientará el quehacer cotidiano y futuro de la empresa bajo los principios de RSE.


Articulo escrito por:


Federico Terzaghi: Estudiante de la Licenciatura de Administración de Empresas en la Universidad Católica de Santa Fe. Miembro del Ica – Instituto de ciencias de la Administración. Estoy en Twitter y en Facebook !